En suspensión/Suspended es una instalación de vidrio soplado modelado por el aliento, el calor, la gravedad y el tiempo. Creada durante una residencia de otoño en el Museo de Arte Contemporáneo de Vidrio de Alcorcón (MAVA), la obra contiene atmósfera en su propia estructura, registrando los instantes en que la sílice fundida se expande, se estira y se enfría.
Las formas permanecen suspendidas en un delicado equilibrio, vinculadas entre sí como si compartieran un mismo aliento. Activan el espacio que media entre el objeto y el cuerpo, tensando esa distancia invisible. La luz y la sombra prolongan la obra hacia el entorno, proyectándola más allá de su materia y acentuando el movimiento, la escala y el peso.
La instalación reflexiona sobre el tiempo no solo como una fuerza física que actúa sobre la materia, sino como una condición necesaria del hacer. Cada pieza encarna la duración de su propio devenir: los intervalos precisos que el vidrio requiere para calentarse, ablandarse, expandirse y estabilizarse; el instante fugaz pero decisivo del aliento que le da forma; el enfriamiento gradual que fija su estado final. Estos procesos resuenan con otras temporalidades presentes en la naturaleza, como el trabajo lento y colectivo mediante el cual las abejas producen la miel, transformando lo fluido en densidad, la transparencia en opacidad, lo inmediato en acumulación.
En este sentido, la obra invita a una contemplación de la presencia. Trabajar con estos materiales exige atender al tiempo como algo vivido, no medido, una inmersión en procesos que no pueden acelerarse sin consecuencias. El acto de hacer se vuelve inseparable de estar en el tiempo, permitiendo que la propia materia guíe las decisiones y dé forma a los resultados. Las formas resultantes emergen sin imposición, con un sentido de inevitabilidad más que de intención, al igual que la aparente simplicidad de la miel, cuya complejidad permanece contenida en su elaboración.
El vidrio y la miel comparten una sutil afinidad: ambos transitan entre estados líquido y sólido, ambos capturan y refractan la luz, ambos revelan y ocultan a través de su transparencia. En su estado fluido sugieren movimiento y transformación; una vez estabilizados, cristalizados o enfriados, contienen el tiempo en su interior, preservando las huellas de su transcurso. Esta instalación pone en diálogo estos paralelismos, proponiendo una meditación material sobre la transformación, la duración y la silenciosa pero constante evolución de la vida a través del tiempo.
Las piezas que componen esta instalación han sido realizadas en vidrio borosilicato por el reconocido soplador de vidrio científico Emilio Elvira y su equipo, cuya precisión técnica y conocimiento del material han sido fundamentales en su desarrollo.