13 mayo, 2021

Torres Esteban. El origen

Sala de exposiciones temporales del MAVA

Del 20 de mayo al 13 de septiembre 2021

Joaquin Torres Esteban (Santa Mª la Real de Nieva, Segovia, 1919 – Madrid, 1988) fue el primer artista en España en usar vidrio en todas sus obras, por eso, resulta fundamental para conocer los orígenes en España de esta nueva disciplina artística, de la que el MAVA es el máximo exponente en nuestro país.

Su formación en dibujo lineal y geométrico y, sobre todo, su creatividad desbordante, le llevó al mundo del escaparatismo, ingresando en el Corte Inglés en 1946, donde ocupó durante 30 años distintos cargos en la dirección de las áreas de Decoración y Publicidad.

Posiblemente el punto de inflexión se produjo en 1967, cuando gana la Segunda medalla de oro en la I Bienal Internacional del Escaparate en París con un diseño con vidrio de un escaparate del Corte Inglés, sin embargo, no sería hasta 1974 cuando deje definitivamente el Corte Inglés para entregarse por entero a su obra. Tenía 55 años, pero a decir de todos, la pasión de un joven artista.

Le fascinaba el vidrio, aunque tenía escasos conocimientos técnicos. Fue la práctica y el tesón los que le fueron abriendo caminos, hasta ser capaz de realizar obras muy complejas, donde las piezas en módulos se encajaban hasta conformar la obra completa. Para esto, fue también fundamental el encuentro en 1975, con el joven -20 años-Pedro García (Arandina, Burgos, 1954) que al contrario que él, conocía el oficio porque venía de haber aprendido en la cristalería familiar, aquí, en Alcorcón. Esto no es óbice para que advirtamos que, por entonces, las herramientas para trabajar el vidrio en obras de arte contemporáneo no estaban ni de lejos tan desarrolladas como ahora. Por herramientas también nos referimos a los pegamentos, gran caballo de batalla de los primeros artistas que escogían el vidrio frio laminado como técnica. De ahí que veamos en la exposición numerosas obras donde se perciben restos del pegamento que “mancha” las piezas, o bien, que los acabados en el corte no sean tan perfectos como estamos acostumbrados a ver en la inmensa mayoría de obras que integran la Colección del MAVA.

Desde el punto de vista de la conservación y la restauración, estas obras han supuesto un auténtico reto para el equipo del MAVA.

La producción de obra de Torres Esteban es enorme- cientos de piezas-, a pesar de que solo trabajó parte de la década de los 70, hasta su muerte en 1988. Pero el legado que dejó va más allá de su obra con vidrio que comprende escultura de pequeño formato, trofeos, obra urbana, esculturas de gran formato para interiores o exteriores, cuadros y elementos de mobiliario. Su fuerza emprendedora le llevó a ser el único artista presente en la gran exposición convocada por el Corning Museum of Glass en 1979, a convocar un gran encuentro con más de 150 artistas internacionales del vidrio en Valencia-VICOINTER ’83-, a proyectar el primer museo de vidrio en España, o a fundar la Asociacion hispano-checoslovaca, en fechas muy tempranas-cuando todavía Checoslovaquia estaba dentro del telón de acero- consciente del valor y la enorme aportación de Stanislav Livensky y los jóvenes escultores checoslovacos.

Joaquín Torres fue el primer escultor español que asistió a los encuentros internacionales del Studio Glass Movement, iniciado por Harvey Littleton en 1962. Fue al primer artista que conoció Takako Sano –donante de honor del MAVA-cuando en 1975 llegó por primera vez a España a seleccionar obra para sus exposiciones itinerantes de Glass Now en Japón. Takako Sano expuso obra de Torres Esteban desde ese año hasta su muerte. A Torres, se le uniría primero Antonio Luis Saiz Kesawa, y más tarde Pedro García y Javier Gómez (Pedro Bernardo, Ávila, 1954).

En su obra, Torres utilizaba siempre láminas de vidrio industrial y por tanto de color verde aguamarina, común entonces a todas las piezas de vidrio frio laminado. Cortadas, pegadas y dispuestas en posición vertical, horizontal, torsionadas, en un solo bloque, o en módulos de posiciones intercambiables, tenían casi siempre un fuerte componte geométrico, propio de los años 70 y 80. La escasez de expresividad del vidrio industrial era compensada con las roturas o craquelados del vidrio, cuyas formas aleatorias daban vida y movimiento al interior de las piezas al tiempo que atrapaban la luz. Era el “arte crack” que llamaba Torres. Estos rompimientos, se hicieron muy característicos de las piezas de vidrio frio laminado español de estos años, como por ejemplo en la obra Javier Gómez (Horizonte_1988, en la colección del MAVA).

Torres Esteban investigaba en sus esculturas sobre el volumen y la luz. El cubo y la esfera, las pirámides truncadas y escalonadas, el lleno y el vacío, la percepción del conjunto partiendo de la suma de unidades. La misma abstracción geométrica que seducía a todos los artistas del arte cinético y del opical art -de hecho, la obra Sin título 54 nos recuerda mucho a las pinturas de Victor Vasarely (Hungría, 1906-Francia 1997), y otras a las de Eusebio Sempere, del que era un declarado admirador-, la misma fuerza y contundencia de las esculturas constructivistas tardías de los años 70, era lo que impulsaba a Torres en su no parar de producir, de crear, de generar obra, de seguir y seguir.

Torres murió en la Urbanización Parquelagos, donde años antes había adquirido una casa grande y había instalado su estudio. Murió pronto, con 69 años, sin haber perdido su energía y su carácter arrollador.